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Nunca hagas preguntas si no vas a ir al corazón a buscar la respuesta

El corazón es el único que te conoce realmente. Si quieres saber quien eres en verdad no preguntes a tu mente, no al menos hasta que tu mente se ponga al servicio del corazón y abandone el ego.

Nunca hagas preguntas si no vas a ir al corazón a buscar la respuesta.

Nunca intentes resolver el supuesto problema que tienes delante con la mente, cuando todavía la mente está al servicio del ego, de una identidad, de algo que no eres. No te va a dar la respuesta que tú esperas, o la respuesta que tú necesitas, mejor dicho.

Recuerda que hasta que no vayas al corazón, y no estés en el Ser completamente, la mente sigue trabajando para el ego, sigue trabajando para la máscara, sigue trabajando para la identidad, sigue trabajando para la idea que has creado sobre ti.

Si le preguntas a la mente, el que te va a responder es el ego. Si quieres hacer una pregunta cuya respuesta te acerque más a ti entonces no le puedes preguntar a la mente, le tienes que preguntar al corazón.

Tienes que meditar, tienes que habitar el espacio que hay en tu corazón. Tienes que dejar que la mente se haga a un lado, tienes que crear espacio entre los pensamientos. Llegar a ese silencio, a ese vacío, y una vez que estás ahí, hacer la pregunta, pero solo una vez que llegas ahí y nunca antes.

Crea un espacio entre un pensamiento y el siguiente, espera a que se produzca un silencio en tu mente, espera el tiempo que necesites, dale tiempo, dale tiempo para que la mente se calle, entra en ese espacio, y entonces estando ahí, lanza la pregunta y espera la respuesta.

No esperes que sea la mente la que te de la respuesta, espera que la respuesta te venga desde otro lugar, y esa será la respuesta que te acerca a ti. Cualquier otra respuesta, cualquier pregunta en otro lugar, que va a ser la mente, la cabeza, te va a alejar de ti, te va devolver de nuevo a la identidad, a la máscara, a la coraza, a la creencia, pero nunca a lo que realmente eres, nunca a tu Ser.

Cuando realmente estás confuso, cuando realmente estás perdido, cuando realmente necesitas una respuesta innata, genuina, auténtica, entonces no la hagas desde la cabeza. La cabeza te va a volver a liar, te va a devolver de nuevo al laberinto.

Si quieres salir del laberinto, entonces no hagas la pregunta a la mente. La mente siempre te va a devolver al laberinto, la mente al servicio del ego te va a devolver al laberinto.

Hasta que no hayas abandonado el ego por completo la pregunta tiene que ser directa al corazón, él es el único que conoce la salida del laberinto.

KIT

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