Paz
No podrás encontrar la paz en algo que te aleja de lo que realmente eres para conseguir algo de fuera, de alguien, de otra persona. Solo hallarás la paz cuando te quedes contigo mismo, cuando te ames y aceptes lo que en verdad eres.
Eso que ansías tener, eso que ansías sentir es la paz.
Todos ansiamos sentir la paz, pero la buscamos fuera, cuando la paz se encuentra justo dentro de nosotros, en nuestro centro, en la parte más interna. En esa parte que no mostramos a la mayoría de personas.
La paz se encuentra justo donde somos lo que realmente somos, Nuestra Verdad, nuestra esencia, Nuestro Verdadero Ser. Aquello que muchas veces tapamos para obtener reconocimiento de otras personas, para obtener el amor de la única forma que creemos que es posible obtener.
Nos alejamos de nosotros mismos para obtener muchas cosas ahí fuera, en lo externo, en la sociedad, en nuestros círculos, en nuestros amigos, en nuestra familia. ¿Pero qué hay a cambio? Dejamos de obtener aquello que realmente deseamos, la paz. Si nos alejamos de nuestro centro, si nos alejamos de lo que realmente somos, si nos alejamos de nuestro corazón jamás hallaremos la paz.
Podemos hacer muchos malabares, podemos intentarlo. Podemos intentar desde la cabeza obtener aquello que deseamos. Pero desde la cabeza nunca lo haremos, porque la paz solo se encuentra en el corazón.
De nada sirve ser perfectos a ojos de los demás. De nada sirve tener todo lo que supuestamente necesitamos tener. De nada sirve alcanzar el éxito en función de cómo la sociedad interpreta el éxito. De nada sirve todo eso si tú no estás en tu centro, si tú no viajas a tu corazón, si tú no eres lo que realmente eres.
Nada de eso te servirá porque nada de eso te dará la paz. Nada de eso te hará sentir bien. Nada de eso te evitará el sufrimiento. Seguirás sufriendo, porque dentro de ti hay paz pero tú no eres capaz de verlo, tú no eres capaz de sentirla, tú te alejas de ella constantemente. De nada te sirve todo lo que te puedan ofrecer ahí fuera. De nada te sirve si tú no estás contigo mismo, en tu centro, si tú no reconoces que eres lo que eres, si tú no abrazas lo que eres, si tú no amas lo que eres.
La paz está dentro de ti. La paz está dentro de cada uno de nosotros. Pero para poder llegar a esa paz tenemos que renunciar muchas veces a lo que se nos da fuera. Tenemos que renunciar a huir de nosotros mismos, a tapar lo que somos, a escaparnos de nosotros mismos, a correr en busca de algo de fuera. Tenemos que renunciar a todo eso, y ahí está la dificultad, en la renuncia.
Nada de lo de fuera te traerá la paz. Nada de lo de fuera te evitará el sufrimiento. Nada que no seas tú mismo, el de verdad, el que realmente eres. Nada que no esté en tu corazón. Nada que no sea auténtico, genuino a ti. Nada que no sientas dentro. Nada.
KIT
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